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La infección hospitalaria, hoy llamada Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud, es una enfermedad endemo-epidémica de los establecimientos que atienden la salud, controlable pero difícilmente erradicable y que está directamente relacionada con la Calidad de la Atención Médica. Existe en todos los establecimientos de salud del mundo, pudiendo variar su presentación según el estado de los pacientes al ingreso y a la atención que se brinda, y afectan desde el 3% a un 17% de las personas que requieren internación, teniendo como consecuencia un sustancial incremento de la enfermedad, fallecimientos y costos para el centro asistencial en cuestión. Se considera que contribuyen al incremento de la mortalidad en un 4% y son causales de las mismas en un 1%. Los costos que generan estas infecciones se pueden disminuir en un 30% si se implementa un buen Programa de Prevención y Control.

La epidemiología de la IH es el estudio dinámico de los determinantes, la ocurrencia y la distribución del proceso salud/enfermedad en la población hospitalaria. Define la relación entre la enfermedad y la población de riesgo. Comprende la determinación, el análisis y la interpretación de las tasas, la realización de estudios, la formulación de recomendaciones y la evaluación de la eficacia del cumplimiento de las mismas.

La Infección hospitalaria debe ser analizada con criterio epidemiológico considerando:

  • Los agentes causales: que pueden ser bacterias, virus, hongos y parásitos.

Bacterias: son los microorganismos prevalentes en las IH. La mayor frecuencia de bacterias gram positivas o gram negativas y las especies indeterminadas están en relación con: nivel de complejidad del establecimiento, uso de antimicrobianos, área de internación y características del huésped. Los adultos son portadores de S. aureus, alrededor del 40% en las manos y 35% en la mucosa nasal. Esta situación tiene particular interés epidemiológico cuando se trata de personal que cumple tareas en áreas críticas tales como: quemados, cirugía cardiovascular, neonatología, cirugía protésica y neurocirugía.

El grupo Klebsiella – Enterobacter- Serratia tiene amplia distribución, es saprófito respiratorio; desarrolla en soluciones (incluso soluciones parenterales) y equipos de respiración asistida. El hombre es portador intestinal en alrededor del 5% de los casos.

El género Pseudomona está ampliamente distribuido; P. aeruginosa ha sido aislada de soluciones antisépticas, colirios y utensilios de uso diario en el establecimiento asistencial. El 10% de la población hospitalaria es portador intestinal.

Las bacterias anaerobias (Clostridium spp., Bacteroides spp., Peptostreptococcus spp y Peptococcus spp.) constituyen mas del 95% de la flora intestinal. Son de interés en las IH de la cavidad oral o en las IH infra diafragmáticas o intraabdominales y el Clostridium spp., en particular, en cirugía traumatológica.

Hongos: Candida es el género que con mayor frecuencia produce IH por las características de los pacientes (huéspedes inmunocomprometidos, bajo tratamiento antibiótico prolongado). Según circunstancias ambientales puede tener importancia  Aspergillus spp.

Virus: son de particular interés los asociados a transfusiones (citomegalovirus, Epstein-Barr, hepatitis B, hepatitis C y VIH) y los virus respiratorios. Los virus de la hepatitis B, hepatitis C y VIH tienen importancia, además, para el personal del equipo de salud.  Se estima que el riesgo de infectarse por un accidente por inoculación de un paciente HBV reactivo es del 23 al 37%, para HCV 2,8% y para VIH del 0,2 al 0,5%.

Parásitos: los que pueden provocar IH son el Tripanosoma cruzi y ectoparásitos como Pediculis hominis, Sacrcoptes scabiei  o Pulex spp

  • Huésped: Los factores que favorecen la presentación de IH pueden ser propios y externos. Entre los primeros se destacan: inmadurez, distrofia, malformaciones congénitas (de la vía urinaria, mielomeningocele), enfermedades infecciosas en actividad, enfermedades metabólicas (diabetes), insuficiencia hepática, insuficiencia renal, neutropenia, traumas físicos y químicos, quemaduras, etc.; y entre los externos las quimio antibioticoterapias, tratamientos inmunosupresores, radioterapia, cateterismos, intervenciones quirúrgicas y metodología diagnóstica invasiva.
  • Medio ambiente hospitalario: La planta física del establecimiento tiene características particulares (áreas limpias y sucias, circulación, distribución de los lavamanos, etc.) y en las distintas áreas se encuentra una contaminación microbiológica con características propias.
  • Áreas críticas: son las que por sus características presentan las mayores tasas de IH: neonatología, cuidados intensivos, quemados, urología, cirugía, inmuno comprometidos, trasplantes, ortopedia y traumatología.