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Los miembros del equipo de salud constituyen un grupo de fácil acceso para el desarrollo de estrategias de intervención por la suma de diferentes variables tales como: tareas que desempeñan, consulta médica informal espontánea e información referida a las enfermedades inmunoprevenibles; sin embargo, no es frecuente tanto la aceptación de las vacunas como la exigencia del cumplimiento de las Normas de Vacunación por parte de las autoridades de los establecimientos de salud. Lo habitual es la falta de evaluación rutinaria de los antecedentes de inmunizaciones y la ausencia de programas establecidos de salud para el personal. Esta situación debe ser revertida para garantizar la cobertura contra las enfermedades prevenibles por vacunación, dar cumplimiento a las condiciones establecidas para la acreditación de los establecimientos asistenciales y evitar los juicios por negligencia u omisión.

Un porcentaje variable de los miembros del equipo de salud es susceptible a las enfermedades inmunoprevenibles por las siguientes razones:

  • No recibieron el número de dosis que actualmente se considera necesario para conferir protección.
  • No fueron vacunados con todas las vacunas incluidas en el Calendario Nacional vigente o las recomendadas cuando eran niños.
  • Se le administraron esquemas incompletos.
  • Presentaron falla primaria a la vacunación.
  • Desarrollaron falla secundaria ( a partir de los 10 años de la vacunación).

La evaluación de los antecedentes de las vacunas recibidas debe realizarse de rutina al ingreso laboral.

 Ante los logros con la estrategia de vacunación universal en la niñez a partir de la segunda mitad de los años 70 y el desarrollo de las nuevas vacunas, en esta primera década del Siglo XXI se inicia la era de la vacunación, entre otros, de los trabajadores de la salud.

Las vacunas que se incluyen en este apartado son obligatorias para el personal del equipo de salud.

Vacuna doble (antitetánica-antidiftérica) adultos

Esta vacuna constituida por toxoides diftérico y tetánico, se administra en dosis de 0,5 ml. por vía intramuscular en la región deltoidea o área anterolateral externa del muslo.

Tiene indicación de uso a partir de los 7 años de edad. En las personas con esquema completo de vacunación la primera dosis se aplica a los 16 años y cada diez años durante toda la vida.

Para aquellos no vacunados, el esquema básico consta de tres dosis que se aplican a los 0 y 30 días y al año de la última dosis. Confiere protección por 10 años; por lo tanto, una dosis de refuerzo debe aplicarse cada 10 años durante toda la vida.

Si se interrumpiera el esquema de vacunación, se deben completar la/s dosis faltante/s.

Los efectos adversos son locales (dolor, eritema, induración). Son infrecuentes las manifestaciones locales severas y sistémicas. Puede administrarse simultáneamente con otras vacunas y su uso está contraindicado en el curso de enfermedades agudas con afectación del estado general.

Vacuna antihepatitis B

Está preparada con el antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (HBsAg) obtenido por ingeniería genética con técnica de DNA recombinante. Se administra en dosis de 0,5 – 1 ml (según el laboratorio productor) por vía intramuscular en la región deltoidea.

El esquema clásico es de tres dosis (0, 30 y 180 días); puede utilizarse el esquema rápido en el personal que ingresa o en aquellos con alto riesgo de exposición. En esta opción se administran cuatro dosis: serie primaria (0, 30 y 60 días) con un refuerzo al año de la última dosis.

La eficacia de la vacuna es del 90-95% para prevenir la infección y la hepatitis clínica. Son protectores títulos de anti-Hbs mayores de 10 mUl/ml. Se recomienda directamente la vacunación y a las 4 a 6 semanas de completado el esquema, la determinación cuantitativa de anticuerpos anti-HBs.

Si la persona tiene título igual o menor de 10mUl/ml se debe re vacunar; con una dosis  se logra la  seroconversión del 20 – 25% de los no respondedores a la serie primaria.

Los efectos adversos locales (dolor, eritema, induración) se presentan en el 3 – 5%. Son infrecuentes las manifestaciones sistémicas (febrícula, astenia, cefalea, mioartralgias, alteraciones gastrointestinales) y excepcionales la vasculitis y las linfoadenopatías.

La vacunación tiene impacto en la protección individual (evitando la transmisión horizontal, sexual y parenteral) y en la disminución de la transmisión vertical.

Vacuna triple viral (antisarampionosa, rubeola y parotiditis)

 Tiene indicación de uso de rutina, por el componente sarampión, en las personas entre 22 y 44 años y en las que no hayan recibido dos dosis a partir del año de edad. Se estima que los mayores de 44 años han padecido la enfermedad.

La susceptibilidad a rubéola en el personal femenino está estimada en el 1-15%, por lo cual se destaca la importancia de la vacunación para prevenir la infección y el síndrome de rubéola prenatal.

La vacuna triple viral se administra en dosis de 0,5 ml por vía intramuscular en la región deltoidea o área anterolateral externa de muslo.

INMUNOGENICIDAD, EFICACIA Y DURACIÓN DE LA INMUNIDAD

Vacuna                        Inmunogenicidad          Eficacia                    Duración

 Antisarampionosa            90-95%                                            93-98%                   10-15 años

 Antirubeólica                     > 98%                                                87-91%                          10 años

 Antiparotídea                     > 95%                                                75-95%                          > 20 años

Los efectos adversos son locales (dolor, eritema, induración), las efectos adversos severos son infrecuentes y puede administrarse simultáneamente con otras vacunas.

Vacuna antigripal

Tiene indicación de uso anual de rutina en todos los miembros del equipo de salud. La vacuna antigripal es trivalente (dos cepas de virus influenza A y una cepa de virus influenza B) y es formulada para cada temporada invernal del Hemisferio sur por la Organización Mundial de la salud.